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Centro de Estudios del Buen Trato capacita a centros de atención a víctimas de delitos

Lunes, 15 de Septiembre de 2014 


Liderado por Ana María Arón, el equipo de psicólogos de la Universidad Católica está trabajando en el Norte, Centro y Sur del país con cerca de 200 profesionales a cargo de la reparación de las personas que han sufrido las consecuencias de una acción violenta.

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Ana María Arón, directora del Centro de Estudios y Promoción del Buen Trato, durante la apertura de la jornada de capacitación que se desarrolló en el Club Providencia de Santiago.

A cargo de la Subecretaría de Prevención del Delito del Ministerio del Interior, existe una red nacional de Centros de Atención a Víctimas de Delitos Violentos. Integrados básicamente por psiólogos, trabajadores sociales y abogados los equipos tratan a las personas afectadas directa e indirectamente por casos de homicidios, violencia intrafamiliar y abuso sexual, entre otros. En el  2008, el Centro de Estudios y Promoción del Buen Trato de la Escuela de Psicología capacitó a los profesionales de Santiago de estas unidades, que habían sido creadas recientemente. Este año, el centro que dirige la profesora Ana María Arón, está desarrollando unanueva asesoría a los equipos de trabajo de los Centros de Atención de Víctimas de Delitos Violentos, pero que abarca la totalidad del país. Además, incluye dos nuevos servicios: el servicio de asistencia telefónica y los equipos asignados para los Casos de Conmoción Pública.

El proyecto tiene dos plataformas distintas: un curso en metodología e-learning, donde se entregarán los contenidos téoricos, y tres jornadas presenciales, en donde se profundizarán algunos contenidos aplicados a casos presentados por los participantes.Entre los 10 temas contemplados en el curso a distancia están victimología, duelo, intervención en crisis, violencia intrafamiliar y cuidado de los equipos.

La psicóloga Andrea Machuca, que lidera la iniciativa junto con Arón, explica que las jornadas presenciales se están desarrollando por zona: en La Serena en el Norte; Santiago, en el Centro; y Puerto Varas en el Sur. “La idea es que estas sesiones presenciales transcurren antes, durante y hacia el cierre de la plataforma. Es un curso de 40 horas.Lo que hacemos presencial es fundamentalmente la supervisión de la atención de casos”, puntualiza. El 4 y 5 de septiembre finalizó en Santiago la primera ronda de jornadas presenciales. El equipo de profesionales de la UC lo integran además María Teresa Llanos, Rosa Barrera, Enrique Chía, Francisca Wolrmald, Hernán Fernández y Caroline Sinclair.  

Andrea Machuca explica queel trabajo en torno a casos tiene dos ejes: uno relacionado con la definición de lineamientos en los procesos reparatorios y la visualización de las dificultades y los recursos implicados en las intervenciones; y otro eje paralelo vinculado con el desgaste de los equipos.Para entender cuál es el núcleo de la supervisión pone el ejemplo de una madre que ha perdido su hijo en un homicidio. “¿Qué es lo reparatorio para esta mujer?¿Será que el asesino tenga 30 años de cárcel o es mucho más importante para ella el cómo sea descrito su hijo al momento de abrirse el juicio, por ejemplo? Porqueel tema de la justicia es un tema súper problemático, en el sentido de que no hay suficiente justicia cuando un dolor es tan grande como ese”.

Y agrega que en este proceso, donde los contenidos son altamente traumáticos, se van desgastando los profesionales. “Tal y como estamos entendiendo el cuidado de los equipos, la supervisión es una estrategia de cuidado y la formación teórica también lo es, porque es lo que permite tomar distancia emocional del impacto”, argumenta.  
La tercera sesión presencial es un taller de cuidado de los equipos cuyo foco es la detección de factores de desgaste y la formulación de prácticas de cuidado de los profesionales que los integran. La idea es que cada grupo pueda visualizar aquello que espontáneamente hace y opera como cuidado para que puedan intercambiar esas buenas prácticas.

Andrea Machuca explica que un aspecto novedoso de la capacitación es que si bien parte de lo psicológico y de los procesos reparatorios, incorpora a todos los profesionales -abogados, trabajadores sociales- en la dinámica terapéutica. “Nuestro interés es que estén todos los profesionales y, por lo tanto, supervisamos con todos, no para que todos sean clínicos, sino porque lo reparatorio lo estamos entendiendo como un proceso que puede tener distintas entradas”, sostiene. Y agrega: “Además, hay profesionales de otros ámbitos que a veces pueden hacer acciones muy interesantes desde lo reparatorio que tienen muchos más valor que un proceso terapéutico más extendido, por el poder que está teniendo esa persona en ese minuto, por la convicción que está teniendo”.

INFORMACIÓN PERIODÍSTICA

Antonieta Sánchez, asanches@uc.cl